SOLIDARIDAD DE GÉNERO

He sido polola y amante, andante, tiramiga o amiga en desventaja amorosa. Me han engañado y he engañado, he sido “la otra” que dejan cuando se pone a reclamar espacios, he sido la otra que se aburre, he sido la oficial celosa y la oficial liberal, la oficial que no sabe terminar para no hacer sentir mal y la que termina sufriendo el abandono del amor terminado.
He deseado que mis parejas no se junten con las que me dan celos, con las que siento tan atractivas como para que me vayan a dejar por ellas, he deseado que me engañen para tener un motivo al terminar la relación, porque mi deseo de libertad no lo sentía suficiente, he implorado que me perdonen y he perdonado con y sin rencor.
Y quizás es mi fascinación por los personajes contradictorios -como yo misma-, o el estar del lado de las indeseables, las que sobran, las que no tienen su propia historia oficial, las de las penumbras, las postergables e invisibles, que voy a escribir para empatizar con las amantes.
Estos últimos años y a propósito del feminismo, he escuchado mucho el término “solidaridad de género” cuando se espera que otra mujer no se involucre con nuestra pareja que en teoría y por compromiso voluntario debería ser monógamo y leal.
Creo sinceramente que ese término, lejos de ser feminista esconde una necesidad de propiedad y de camino despejado que es un poco vergonzoso asumir.
Tanto la amante como la pareja oficial-pública-visible se enamoran de un mismo sujeto – pongo aquí situación hetero donde el infiel es el hombre porque es la experiencia que se me hace más cercana- en parte por sus encantos y en parte porque el ángulo que ocupa cada una respecto de él es la que sienten que merecen. La oficial necesita la relación normal, estabilidad, la amante, en cambio, guarda algo en su historia (¿acaso con su baja autoestima busca sentirse secundona?, ¿acaso cuida su libertad y se exime de ser “mamá” de su pareja como deviene muchas veces una relación tradicional?) que se complementa con la atracción indiscutible que siente por el macho en cuestión.
Ah ya, pero Solte, ¡la amante sabe que hará sufrir a otra mujer! Cálmante, mujer imaginaria que se mete a preguntar en este texto, jijiji.
Me han sido infiel y eso me ha llevado a que después de mucho mérito diga “OK, TE PERDONO PERO NO PUEDES VOLVER A HABLAR CON ESA PERSONA”. Estoy segura que muchas habrán pasado por algo parecido. Cuando perdono a mi pareja pero no a mi amiga que se metió con él o a su conocida o a esa que no conozco pero que aún así no tuvo la decencia de respetarme como mujer, lo que realmente pedí con la “solidaridad de género” es cuidar a mi pareja como mi propiedad – qué capitalista es el amor romántico – reducir las probabilidades de engaño a través de ponernos como mujeres otro ítem más de orden y moral y quitar responsabilidad al que sí tenía una intimidad y compromiso que cuidar. Me parece que no hay nada revolucionario en eso, porque (y aquí lo más importante) uno ama como aprendió a amar y de paso, te calienta lo que te calienta sin más. Y si una mujer naturalizó debido a su historial familiar relaciones superficiales con hombres piratas que van y vienen, que la ilusionan y ese día nunca llega (en el caso menos empoderado) la vas a juzgar?

Detrás de una infidelidad perdonada hay una premisa idéntica a la de la amante, son dos mujeres que pese a las circunstancias, les parece mas importante seguir emparejadas que no estarlo. Una evitación del abandono disfrazado de amor. “Le perdoné el cagazo pero ahora cada vez que sale me pongo ansiosa o le pido que me llame” no es tan distinto del “¿cuándo vas a terminar con ella? Ya llevamos un año así”. Dos mujeres que pese a la incomodidad de la situación no dan paso al costado aunque en sus mentes les pese.

No voy a ser catedrática en decir que nunca perdonen una infidelidad, de hecho no es lo peor que te puedan hacer como pareja, quién es una para moralizar las pulsaciones físicas, químicas y hormonales de las personas. Tampoco que nunca se metan con un machito pololeando o casado, ¿quién soy yo para establecer qué es lo que te debe hacer vibrar a ti? Solo digo que nos dejemos de tirar la carga entre nosotras y seamos sinceras cuando somos presa del amor romántico.
En teoría me encantaría llegar a tener relaciones abiertas, he tratado y sólo me resultan cuando soy la única que se mete con otras personas. Siento celos, siento deseos de posesión, tengo un historial familiar de hombres evitativos en mi familia así que supongo que por eso los busco calcados, pero ahora estoy viendo una salida. Les dejo un tip si son amantes resignadas o pololas inseguras/celosas: resten espacio al amor de pareja en sus vidas. Que sus relaciones no sean su complemento y proyecciones de vida, diversifíquen ese item en amistades, hobbies y proyectos personales, laborales, espirituales.

Las relaciones de pareja son difíciles cuando no son relaciones amorosas, sino relaciones de necesidad y el amor romántico funciona desde esa premisa, la apocalíptica frase “no puedo estar sin él”. La polola y la amante nunca estuvieron tan cercanas como cuando lloraron por el mismo sujeto. Que la solidaridad de género sea tenernos un colchón para cuando lo necesitemos, no una forma nueva de adoctrinarnos