SEXO DE SEÑORAS

En mis shows de stand up hablo en una parte sobre masturbación femenina. A veces muchas mujeres se animan a levantar la mano y decir “sí, yo me masturbo”, otras veces no tanto. Una vez una señora me dijo “no lo necesito, tengo marido” y otras veces sólo se ríen pero con una mirada de descarte, de “eso no sé si está mal pero no es mi estilo”. En mi casa jamás escuché la palabra clítoris ni tampoco se hablaba de tocarse a una misma por placer. Nos criamos puras mujeres y si bien con mis amigas hablamos de estos temas sin pudor, me da curiosidad cómo lo hablan las señoras o cómo se sienten respecto a ese tema. ¿Mi mamá se corría la paja? ¿En qué momento? ¿Hablaba de eso con sus amigas o hermanas? ¿Se reía del tema? ¿Le daba culpa hacerlo?

Tengo muchas amigas que durmieron hasta una edad considerable con sus padres por temas económicos. En mi casa por un par de años en una pieza chica dormía mi mamá conmigo y mi hermana con una tía y el baño era estrictamente funcional, lo compartíamos 7 personas así que como mucho se podía llorar en silencio en la ducha por cinco minutos, pero definitivamente no era un espacio íntimo y cómodo para tocarse.

Con mis amigas de la universidad nos reíamos contándonos las veces que llegamos atrasadas a exámenes y entregas importantes por estar pajeandonos, o la forma particular de cada una para sentir placer. También está lleno en instagram de tiendas de accesorios sexuales y la palabra consolador está obsoleta, porque no es un consuelo por falta de pico, es placer por placer, porque lo deseamos y nada más. Pero a las señoras-señoras, esas que ya tienen nietos y por muy choras y progres que sean, por muy buenas para el cigarro y la chuchá, por muy Patty Jofré que se vean igual no más no las escuchamos hablar del autoplacer.

También pensaba en las señoras que tuvieron el uniamor de la vida, enviudaron o se separaron y nunca más rehicieron su vida amorosa de pareja. Me encantan las señoras, les busco conversa en la micro, metro, y ahora que las pienso sentada escribiendo reconozco un patrón: la que hace años, décadas, decidió que ya no quería un hombre a su lado – nunca he conocido una señora bi sexual o lesbiana que ya no quiera estar con otra mujer jiji-. Ya no estoy pa’ mantener cachitos, ya no estoy para que ningún hombre me mande, se repite. Me imagino que viniendo de mujeres que vivieron en una generación donde el machismo reinaba en los matrimonios y parejas, el autocuidado que tienen es no volver a un formato de relación que les causó dolor, pero la figura del tiramigo no aparece, la del caballero sin compromiso para tener sexo.

Escucho a otras señoras que por respeto al difunto y quizás con algo de culpa cristiana inculcada no han querido concretar algún tipo de coqueteo casual. Señoras que entonces llevan décadas sin una cachita. Me pregunto si el deseo erótico sigue latente y si es así cómo lo resuelven. Porque ni siquiera al prender la tv hay mucho deleite visual, mientras los hombres hacen zapping y está lleno de chicas Morandé, a las señoras no les queda tanto con qué recrear la vista. En general he visto que se vuelcan a los hijos, crianza de nietos, remodelación de la casa y sus proyectos laborales, pero sólo pienso que una cosa no quita la otra, entonces vuelve mi pregunta, ¿qué hacer con el deseo sexual? ¿Estamos olvidando a ese público como consumidoras de erotismo?

Hemos caricaturizado demasiado a las señoras como por ejemplo la “señora velocirraptor”, la vieja de los gatos, las señoras que no saben usar la “ñeflix” y las hemos despojado del imaginario erótico. ¿Cuándo hemos visto señoras erotizadas en el cine, en la publicidad o en las teleseries sin que sea un personaje cómico? Y cuando tuvieron el libro de las 50 Sombras de Grey más encima se las huevió hasta el cansancio por verlas leer el libro en la micro mientras a su vez se hacía festín con lo burdo de lo que era ese libro.

El adultocentrismo tiene una edad: la edad de producción. El capitalismo usa el sexo para vender y para tener a los trabajadores hiperestimulados. Las señoras no entran en ninguno de los dos grupos entonces las infantilizamos. Capaz todas se corren la paja, pero para evitar ser motivo de chiste en sus familias o con sus amigas, para evitar esos comentarios de hijos pudorosos que dicen “aaaay ya pos mamá que ascoooo”, prefieren quedarse calladas. Y tienen justa razón, a cualquiera se le seca así po.

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