EL AUTOCUIDADO Y EL CUERPO SIN ESCUCHAR

“Amiga cuídate”, “amiga, hay que quererse una para poder querer a otros”, “no si esto lo hago por mi no por el resto”, “amiga sal de ahí”, “amiga, eres bacan, créete el cuento”.

He pensado mucho en el autocuidado y el cuerpo, primero porque ya me aburrí de dar consejos bacanes donde mis amigas me dicen “weona sí, eso es, deberías ser psicóloga” y luego no poder aplicar eso que dije en mi vida. Segundo porque entender por qué hago las cosas que no me son sanas no me hace dejar de hacerlas o sentirme distinta así que parece que entender desde la mente no es la respuesta que necesito para un cambio real.

Tercero porque todas las personas estamos en constante contradicción entre lo que sabemos que es mejor y lo que realmente hacemos y más si somos mujeres feministas: dejar de validarse para la sociedad o un espectador masculino invisible parece un fin secreto que nos da verguencita reconocer.

Autocuidado. En general el autocuidado femenino está asociado a sentirnos bien realizando actos que visualmente nos acerquen a un ideal de belleza, no hablo sólo del peso sino de las canas, arrugas, uñas pintadas, cambios de looks como símbolo de liberación. Así aparece el “es que estoy dejada” cuando lo que no se hace es arreglarse con ropa bonita, maquillarse o depilarse. Nunca he escuchado un “estoy dejada o un está dejada” cuando alguien no se da el tiempo para reflexionar sobre sí misma. Reflexionar, ese ejercicio íntimo, personal, desprendido e invisible. “Me voy a mimar” lo escucho o lo digo cuando se va a la peluquería, la manicure. “Cuido mi cuerpo” cuando se hace deportes para estar mas delgada o sacar trasero, mismo fin para el “alimentarse bien” o en ambos casos para retrasar signos de la vejez. El autocuidado parece entonces un cuidado para que el resto te encuentre bien y así sentirse bien una. “No, SOLTE, si cuando voy a hacerme tratamientos de belleza lo hago para mi, me siento bien así, es mi forma de regalonearme, de regalonear mi cuerpo”, bien, pero parece que no nos preocupamos tanto del AUTOCUIDADO cuando son cosas que no se ven o cuando no tiene un grado de validez externa:

Exigir condón. Ufff, cuantos años de universidad urgida por embarazos, con cistitis o googleando ITS porque tenía asociado como más importante gustarle a otro que a una misma, y así además contarle a mis amigas: “weona anoche tiré”, como si el regalo que me di era culiar con alguien, independiente si con eso me bombardeaba en hormonas con la píldora del día después. El “autocuidado” era verme mina, ropa interior decente para tirar, depilada (creía que andar con la axila peluda era “ser dejada con una misma”). El condón lo asociaba más a irresponsabilidad de calentura que cuidado y cariño a mi cuerpo. El uso del condón aparecía relativo e indeseable y no una obviedad como por ejemplo no comer comida abandonada en la calle, no conocemos su procedencia, no podemos comer algo así como así porque nos podemos enfermar, obvio, quién se comería unas papas fritas que se ven en buen estado pero están solas en una banca de una plaza. El condón no lo exigía porque no me quería: es más importante sentir que me desean a cortar el momento y ponerme “latera”. En el camino de nuestra liberación sexual para que no nos digan putas o maracas por hacer lo mismo que hacen los hombres sin ser discriminadas, no siempre va de la mano con el autocuidado… quizás porque el beneficio del cuidarse de las ITS es sólo para nosotras, es invisible, nadie nos va a felicitar por eso e incluso puede alejarnos de lo que siempre anda penando en una sociedad patriarcal: gustarle a un hombre, no incomodarlo… es MUY importante.

La comida: Me di cuenta que cuando estoy sola me alimento mal, salgo rápido del paso haciéndome un pan con algo. AH ¿PERO Y SI LLEGA DE SORPRESA UNA AMIGA A ALMORZAR ACASO LE DOY LO MISMO? Jijiji ya saben la respuesta: NO. Es decir, en vez de ser sincera con la amiga que llega y decir “no cociné porque me dio flojera” entiendo que un pan con queso no es almuerzo y no se me ocurre dárselo a otra persona pero a mi sí. ¿ME CUIDO MENOS QUE AL RESTO? ¿Cambio el parámetro si hay otra persona? Sí y sí y también me trato peor de lo que trato a los demás. Este ejemplo creo que aplica mucho a las madres que se postergan y no se entregan a sí mismas con la misma vara que entregan y atienden a los demás. Entonces el autocuidado es cuidarme a mi misma como cuido a los demás. Por otro lado, por supuesto que tengo noches regalonas y pido comida rica para mi sola, pero si no es una constante no sirve, no es autocuidado sino un premio y los premios se dan en ocasiones especiales, son una excepción, no son un estilo de vida de cómo una se trata a sí misma. Alimentarse bien es amor propio, es cuidar el cuerpo entendiendo que desde él nos relacionamos con el mundo y lo sentimos y captamos y nos sentimos a nosotras mismas.

El deporte: No hago porque me da flojera. Tengo 28 años, debería ser mas elástica y flexible, con mayor resistencia al correr de lo que soy, pero no lo tengo internalizado como un autocuidado porque a pesar de eso, estoy operativa para la vida cotidiana (que en un sistema capitalista como el que vivimos basta con poder trabajar) y quizás en gran parte también porque me veo flaca y en ese canon imperante de contextura de cuerpo, aunque no haga deporte no siento la urgencia ni el entorno me recuerda que hacer deporte es para una, para sentirse conectada con los movimientos, agilidad y SEGURIDAD en una misma y no para el resto o para verse bien. Aún así, cuando más fuerte me siento es luego de una de las tantas clases de prueba que tomo en algún gimnasio. Tener seguridad en el cuerpo y no me refiero a la de “soy bonita” sino a la de andar en bici sin titubear, subirse a un árbol sin miedo, hacer la rueda en una plaza, es conectarnos con nosotras y de nuevo… dejar de usar el cuerpo sólo como un depósito del cerebro.

Relaciones amorosas: Estar en una relación donde tienes miedo a que te dejen y te esfuerzas en no dar pasos en falso para que aquello no ocurra debería ser causal suficiente para salir de ahí. Sentir constantemente el cuerpo tenso, la guata apretada esperando a que esa persona te busque, te llame y te trate diferente a como trata a cualquier persona también es el llamado a salir de esa relación, un cuerpo en tensión no es un cuerpo cómodo, es un cuerpo diciendo que no estamos viviendo emociones ni sentimientos placenteros y felices, sin embargo, no lo escuchamos, lo ponemos en segundo plano. Cuando no nos queremos, el autocuidado juega la trampita de luchar porque otra persona nos quiera cuidar, que así nos sentiremos mejor, que podemos dar vuelta la situación para que eso ocurra y ese pensamiento está en nuestras raíces más profundas de la autoestima, es la forma en que aprendimos a querernos: me quiero cuando otro me quiere, por eso no hay consejo de buena amiga ni de página de internet que te haga salir de ahí. No hay autocuidado, no necesariamente porque creamos que el amor duele sino porque en lo más profundo del ser no creemos que merezcamos algo bonito y feliz de forma permanente. Ete punto se conecta mushooo con el del condón.

Creo que la falta del autocuidado profundo a nosotras y de nuestro cuerpo la tiene el colegio y a la sociedad capitalista. Creo que si los colegios prepararan para vivir y ser sujetos insertos en la sociedad deberían enseñarnos desde el sentir y no separar el cuerpo del resto de una misma, porque ahí aparece la disociación, porque por eso lo mal que nos sentimos muchas veces no va de la mano con lo que decidimos seguir haciendo. Cuerpo y mente deberíamos complementarlo, no separarlos. Aprendemos materias e información sentados como si el cuerpo fuera una caja y el cerebro lo único que importa. Aprendemos las emociones y sentimientos como algo abstracto y no desde la corporalidad que alerta y urge escucharla y hacerle caso. El cuerpo no miente. Es tan sincero que si tirai sin ganas puedes fingir lo que quieras pero el pipí saldrá con dolor igual a falta de lubricación tras haber hecho algo que no querías tanto. Ojalá siempre le hicieramos caso al rechazo corporal para salir de situaciones rancias con la obviedad con que le hacemos caso cuando olemos comida en mal estado y la repugnancia sentida nos hace evitar comerlo. Pero no, nos han creiado en una sociedad que relegó la mente al saber y el cuerpo a un cuidado vanidoso, atento a las expectativas del resto y no a un cuidado sincero y profundo.

El cuerpo nos parece mimado cuando lo decoramos no cuando lo escuchamos. El cuerpo tenso no nos importa. El cuerpo con insomnio sólo nos da pena cuando al día siguiente tenemos compromisos que cumplir y sabemos que estaremos cagadas de sueño. El bruxismo nos complica cuando el resto puede vernos los dientes gastados, no cuando no descansamos bien.

El lugar del cuerpo y el de querernos debería estar en el mismo plano porque no son diferentes, porque el cuerpo pasa a ser la manifestación de lo que somos. Debería estar en un plano más profundo que un fin estético, expresado más allá de las formas de amarnos que vemos en comerciales…cuidarlo sin un fin externo, sin un fin distinto al cuidarlo para que no sienta miedo de explorar el mundo.

Ojalá pronto llegue el día en que decir que nos vamos a mimar sea sinónimo de salir de una situación que nos tiene inquietas y no una noche poniéndonos cremas para las arrugas.

El autocuidado más grande que he aprendido este año y aún en proceso de aplicación constante es salir de las situaciones y personas que me hacen sentir tensa, porque en tensión nunca puedo ser libre, porque en tensión duermo mal, me pongo ansiosa, me da miedo lo que pasará, porque en tensión no puedo ser yo y si voluntariamente estoy en un lugar donde no puedo ser yo, significa que no me quiero.

2 Comments

  1. Alejandra

    Hola solte, sabes que me pareció realmente interesante todo sobre el autocuidado porque si tienes toda la razón, la mayoría asocia ésto con “arreglarte y verte bien” y ni siquiera lo hacemos por nosotras mismas, si no, para que el resto de las personas no hable cosas malas sobre nosotras. Me encantó todo lo que escribiste y voy a trabajar constantemente de ahora en adelante en mi autocuidado.
    Eres realmente seca¡!

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  2. Barbie

    Hola, primera vez que te leo y necesito tanto palabras como estas. Todo es tan superficial para las mujeres que si nos vemos bien por fuera deberíamos estar bien por dentro. Que equivocación… Me encanto la columna. Besos y gracias!!!

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