EL VIEJO ASQUEROSO

Amiga tengo algo que decirte. Te conté la vez que me desperté por el sonido estruendoso de mi propio peo al lado de un Tinder que me estaba mirando dormir. Te conté que a veces como jamón serrano escondida y que amo a daddy yankee de día. Que de noche me encanta bañarme y ponerme a pelear en twitter desnuda mientras me toco los pelos de la axila. Que una vez tapé el baño de tu casa y le eché la culpa a tu pololo y que en las bibliotecas he visto porno. Amiga lo sabes casi todo. Algunas cosas no son necesarias, otras te dan vergüenza ajena, a veces son para que me aconsejes y otras para acumular recuerdos juntas, complicidades, perversidades. No me juzgues por lo que voy a decir ahora. Es que no lo controlo, y si así fuera elegiría otra imagen para despertar mojada palpitada. Te voy a contar un sueño erótico que tengo a veces, no tantas, capaz cuatro al año pero es que no sé cómo despertarme y desayunar como si nada después de semejante imagen acorralada. Y es que sueño que voy en el tren, bus o micro y se sienta al lado un viejo caliente. Sin dientes, con las cejas gruesas y la guata de ponchera a punto de rebalsar la camisa abotonada. Y yo me quedo dormida porque el viaje es largo y el viejo me toca la pierna, siento con los ojos cerrados cómo va subiendo, quiero saber hasta donde puede llegar, que no se note que estoy despierta atenta, controlo la respiración, roza la vagina y retrocede, entonces abro los ojos y lo miro haciéndome la víctima no tan inocente para que siga sin que sea debido tocando debajo del cierre. Y el viejo toca y se toca a él mientras me mira fingiendo el sueño y el placer es tanto que despierto del puro climax. Y ahí quedo, en la cama tendida, de vuelta a la realidad que adoctrina, bajando la adrenalina de la Paola onírica que no pide permiso para mostrar fantasías .  El subconsciente traiciona lo que me da más miedo de día, cuando camino por la calle y cambio de rutas achunchada  al pasar por un grupo de señores adictos a la pornografía. Mi roomie me saluda entrando a la pieza ¿Cómo dormiste? Y me tapo entera. ¿Acaso soy insurrecta? ¿Y qué pasa si digo que mi sueño erótico no es el futbolista ni el actor de turno, ni el que me gusta de verdad ni alguien de mi gusto?

Me voy comiendo una tostada mientas trato de alejar de mi mente la imagen del viejo asqueroso. Ya al mediodía está superado. Despierta me corro las pajas con gente que me atrae de verdad. ¿Será ese viejo la culminación de lo prohibido? ¿Un instinto animal? ¿La encarnación del padre ausente y del sentirme desechable constantemente? A quién le importa racionalizar, son sólo sueños que no elijo, vuelvo a cerrar los ojos para disfrutar.

Mi amiga al escuchar todo esto me mira insignificante como miraba antes a la bombilla de su copete y me dice, ah sipo la típica, yo también me caliento cuando sueño que me viola un viejo asqueroso y tengo una amiga que le pasa lo mismo pero con su padrastro. Y entonces agradezco no sentir vergüenza de sentir y de contar.

One Comment

  1. Millaray

    Jajajajjajahaha me encantai, oye el otro día leí que cuando una tiene sueños eróticos con gente inimaginada es como una forma del inconsciente de agotar el recurso, onda así como ya pa que esta wea no pase nunca jamás en la vida real, lo sueño. No se si sea verda xd

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