ALEMANIA

Me volví a juntar con el tinder alemán. Esta vez fuimos a comer a un restaurant en Yungai, muy piola todo. Como el tipo era muy guapito, me hice en casa la respectiva depilación en la soltegina, me coloqué un vestido favorito comprado en la feria de Av.Grecia, y me puse mi calzón de cachitas, ese que me regalaron para navidad y es más lindo que el resto que me compro en el Acuenta.
Él pidió pescado y vino blanco, yo pedí ñoquis y vino tinto. Efectivamente su español era bastante lento, hablaba como software. Por mi lado, mi alemán era inventado y mi inglés pronunciado al comienzo parecía el sonido de una guagua aprendiendo a hablar.
Pero nos fuimos soltando jijiji.
La conversación fluyó, don Alemania trabajaba para la CEPAL, y viajaba haciendo asesorías a organismos de la ONU por el mundo, me gustaba que hiciera algo tan distinto a lo que veía siempre, y él por su lado de maravillaba que yo vendiera ropa usada en la feria y trabajara freelance. Risas iban, miradas calentonas venían. Y también venía el vino, sí, mucho vino.

Me paré a hacer los pichices al baño y en el espejo hablé conmigo misma:
-Tamos curaitas Solte, ándate pa’ la casa mejor- dijo mi lado paco.
-Ahhh, no estoy curá, estoy curá no más – Respondió mi lado ahueonao.
Me saqué la comida de los dientes y volví del baño, pagamos la cuenta y le dije que me dejara en el taxi mientras en la mente gritaba “ya po hueón apurate en decirme que vayamos a otro lado, si no me depilé a soltegina para volver a casa a ponerme el pijama de Piolín de nuevo”.

Llegó el taxi, me estaba subiendo y Alemania me toma del brazo y dice que no me vaya. En 15 minutos ya estábamos en un lindo motel pidiendo pieza.
Nos tiramos en la cama, comenzamos a agarrar, comenzó el toqueteo y toda califa le dije en mi mejor shileno “te quiero shuparte el pigo”.
-¿Ahhh? ¿Qué es la pico, Solte?
-Ná Alemania, pico significa p*ne. Me cortaste la inspiración.

Seguimos agarrando, le bajé el pantalón, al comienzo con los dientes pero el jeans era tan grueso que pensé que se me iba a salir la paleta así que con las manos no más, ta muy caro ponerse dientes nuevos.
Me sacó la ropa toda todita toda y cuando le iba a bajar el calzoncillo puso una cara extraña e hizo presión con su mano para que no se lo sacara.
“¿No tendrá micropene este cabrito?”, sospeché, o peor, creí que tendría una vagina con dientes, o peor, podría haber tenido un espacio liso sin orificios, pero nada de eso.
Al rato, cuando ya me había hecho todo lo que se podía con la boquita y las manitos, procedí a bajarle don calzoncillo y me encontré con el señor pene.
No me fijé como era, sólo me subí y traté de encajarlo como un tetris.
Me moví como batidora, como lavadora, me puse en ángulos extraños para que la hueá “dentrara pa dentro”, parecía clase de zumba arriba de Alemania tratando de encajar la pieza incorrecta, pero nada de eso era útil, pues tenía el pico cubista. No era chueco, no era doblado, no. Era derechamente una forma de “Z”. “Por aquí pasó El Zorro ctm”, pensé.
Alemania se puso rojo, sabía de lo raro de su manguera. No le dije ná, con lo mal que me he portado en esta vida, capaz reencarne como un pico chueco en castigo.
Nos quedamos conversando a potopelao un rato, dormimos cucharita y al día siguiente se fue a la pega con la ropa del día anterior y yo me vine a la Soltecueva.
Igual me gustó, conversamos bacán, era interesante, pero la tulazeta me mata las pasiones.

En algún lugar del mundo, mirando la misma estrella que él por la ventana… quizás haya una chiquilla con el molde perfecto 🙂

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