LAS CONTRADICCIONES

Soy feminista, amo serlo, me cambió la vida, he conocido a las mujeres más bacanas  y tengo a las amigas más apañadoras en este camino. Por otro lado, nací mujer y todo lo que social y culturalmente eso conlleva desde que nací, entonces aquí vamos:
Por un lado estoy de acuerdo con deconstruir el amor romántico, por otro lado odio que no me pidan pololeo, aunque sea para decir que no. Por un lado sé que los cánones de belleza impuestos nos adoctrinan y no representan la mayoría de los cuerpos, por otro, me operaría la papada y evito salir en fotos con el don francisco asomado. Por un lado me preocupo de ser más busquilla y encontrar más artistas femeninas en la música, películas, libros etc, porque hemos tenido menos visibilidad, por otro, mis autores, músicos y directores favoritos son hombres. Por un lado quiero que todos los machitos abusadores de la industria creativa sigan cayendo, por otro lado me encantan las obras de algunos de esos machitos y los veré secretamente. Por un lado aconsejo siempre que usen condón. Por otro, me calienta más si no se usa y no le cuento a mis amigas para que no me reten. Por un lado me dan rabia las mujeres objeto, por otro lado, me encantaría ser la protagonista de esas mismas fotos semidesnudas eróticas. Por un lado abogo por terminar la competencia entre mujeres, por otro, pienso que es maraca-fome-normal esa tal por cual por la que me dejaron. Siento estas cosas, pero sé que es algo que quiero cambiar, por eso no hago por ejemplo chistes burdos maraqueando a una mujer. Y por eso ustedes a la vez se enojan y trollean cuando hablo del ocaso del amor romántico y después en otro post subo un seudopoema despechado. Porque no aceptan que convivan dos cosas a la vez.

Yo sé que todas vivimos contradicciones feministas (o de cualquier índole) que terminamos acomodando racionalmente para convencernos a nosotras mismas que está bien, que tiene una justificación. Pero no lo pienses tanto, no está mal ser contradictoria. Yo lo soy. Ustedes lo son. Mírense. Siéntanse. Amo ser compleja, me encanta encontrar esas fisuras, porque si no las tuviera, todo mi ser seguiría la norma. En cambio la fisura nace cuando te abres a una nueva forma de entender el orden de las cosas. Nadie nace feminista. Vamos a morir sin alcanzar a cuadrar todo lo que sentimos con todo lo que pensamos.  Nuestro rol con nosotras mismas es amarnos, y si mientras te deconstruyes te quieres sacar una selfie en pelota, sólo para minear, hazlo, el autocastigo sólo te quita amor a ti misma, el resto sigue su curso. Por otro lado, nuestro rol como amigas no es juzgar, es acompañar y escuchar. He sido la latera que reta a la amiga por “maraquear” a otra, cuando en realidad lo que estaba haciendo era tenerme confianza y desahogarse conmigo. Aceptemos las contradicciones, van a venir muchas, y algunas otras desaparecerán y se convertirán en discurso y práctica. Lo que no puede desaparecer, es validar nuestras emociones.

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