PRIMER ENCUENTRO

Esa risa nerviosa y un saludo tartamudo. Tres segundos de silencio mirando, chequeando que sea tan atractivo como se veía en las fotos de facebook y su perfil de Tinder. El bar que acordamos está cerrado pero mis piernitas se abren cada paso un poco más. Que vamos a mi casa a tomar vino, que tengo pitos y tu tienes los ojos bonitos.
Sergio ya sentado en el living habla de su doctorado, de su corte de pelo extraño, que sus padres son hijos únicos y su abuelo estuvo exiliado. Se para a mear y aprovecho de mirarme al espejo para chequear no tener la boca como el Guasón por el vino, me huelo las axilas porque en invierno siempre olvido ponerme desodorante y me arreglo el pelo. Sergio vuelve y noto que luego de mear no se lavó las manos. Filo.

Se para mientras sigue hablando. Me paro. Lo sigo. Muestro cuello, juego con el pelo, me río en un tono mas grave que mi risa chillona normal. Sergio sigue caminado por el living mientras cuenta como es su natal Milán y su atraso con la tesis. Yo le digo que el único atraso que importa es el de la regla. No se ríe. Me siento ahueoná. Camino en sentido opuesto y me apoyo contra la pared para que me vea ahí, disponible. Ya po Sergio culiao acércate, tócame algo, háblame cerquita con ese acento italiano,  o tómame con esos brazos de montañista y súbeme a la mesa del comedor. Se fue a mear de nuevo. Aproveché de desincharme, de chequear que el sostén sea bonito y de matar una araña tigre en la alfombra. Ojalá no tenga mal aliento ¿Me lavé los dientes hoy?

Sergio vuelve,  Sergio camina decidio, Sergio se acerca.

A un cm de distancia me dice “cuéntame más de ti”. Estaba tan cerca que sus pecas las veía en HD, sus bigotes y barba chascona, sus ojos cansados y las pestañas crespas. Todo me encantaba. Le di un beso y el beso terminó en el sofá y en el sofá estábamos como tetris asi que fuimos a mi pieza y en mi pieza nos sacamos la ropa y empezó a besarme lentamente desde los pies hasta mi boca con bruxismo.
Ese día en la mañana me había levantado tarde, no alcancé a bañarme así que a pura toallita húmeda y corriendo me fui a trabajar. Terminó la jornada, abrí facebook y Sergio me invitó a salir. Menos mal, de aburrida dije que sí.
-Solte- Dijo en la cama al día siguiente luego de la segunda tanda de amor perruno- Así que… ahora estamos saliendo ¿cierto?
-Uhmmm, sí… supongo que sí – Respondí.

 

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