FRANCISCO

Al Francisco no se le paró. Primero creí que era por mi aliento encevichado o mi calzón medio vencido. Quizás mis pechugas son muy chicas o su ego muy grande.
Estoy cansado, decía mientras trataba con mis manitas de resucitar al Cristo caído.
No hubo resultados, se achicó tanto que llegó CSI Miami a estudiar el caso.
Me dio plancha. Soy fea hueón. Capaz me muevo como Ronnie Dance y nadie me lo había dicho antes. O quizás ama a su ex aún, o es gay y tiene un padre homofóbico al que tiene miedo de defraudar.
-Solte, olvídalo, no se me va a parar.
Pero soy obsesiva así que lo tomé como una misión personal, como si estuviera destinada a desbaratar la matrix de los pigos shigos.
Francisco prendió de nuevo, su cuerpo lo delataba, pero era incapaz de tocarme a mi. Me subí sobre su entrepierna, pero me pidió que desmontara y le corriera la paja.
Mi mano subía y bajaba con euforia, mientras nuestras caras estaban tan cerca que no lo podía enfocar bien.
Mi… mi tío. Mi. Mi tío. Dijo y apretó su mano contra mi muslo. Mi tío me hacía lo mismo en séptimo básico, soltó. Dejé de mover la mano y le apreté el p*co de pura nerviosa.
Se dio vuelta y comenzó a dormir. Supe que fingía el sueño porque se secaba las manos sudadas entre las sábanas.
Al Francisco no se le paró, porque un viejo culiao se lo quiso parar demasiado.

2 Comments

  1. MMcab

    Al leer tu relato quedé con la misma sensación cuando mi sobrino le dice a su madre: “pq no juegas con mi pilin como lo hace mi tío de computación” .

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