CABRO SHIGO

“Estoy playa acá” dijo cuando terminó de comerse los fideos con crema que le hice mientras él chateaba desde mi notebook y me llenaba el compu de virus abriendo links pornos. No es que yo sea vieja, tengo 26 y me siento como si tuviera 16, apenas 5 años mayor que él, pero ya no estoy cachando los términos lolísticos ni su ritmo.
El viernes anterior fuimos a un carrete con sus amigos. A las 5 am pedí clemencia mirando el cielo. Oh, los cabros buenos para chupar, la cagaron y yo mirando el reloj pensando que ya habia funado mi plan señoril de aprovechar el sábado en la mañana comprando comida en La Vega, mientras estos muchachos hacían una vaca de $300 c/u para un choco-ron o lo que cayera.
Vive con sus papás y lo llaman a cada rato preguntando si va a comer en casa, él dice que está donde el pelao terminando un trabajo. Mientras desvía la última llamada de la mamá, me cuenta sobre su profe pesado de la U, que según él, le tiene mala y le da color por todo. Yo lo escucho mientras me acuerdo del tremendo quetejedi que tiene y se me olvida por un rato que se demora como 5 horas en “irse” cuando lo hacemos y parece no querer detenerse nunca, como si su joven p*co bailara zumba mientras lo mete. Ya no estoy para esos trotes, necesito un break entremedio sino al día siguiente quedo como Stephen Hawking. Igual me está dando plancha cansarme antes que él. Le echo la culpa a las drogas duras: Me como 3 Maruchanes a la semana. Es que ando muy pajera, hace 5 meses que mi único ejercicio es salir a marchar, y ya cuando ando “sport” subo a pata las escaleras del metro y llego junta con las señoras llenas de bolsas pal pico a la superficie. En cambio este muchacho llega a mi vida follando con mas vueltas que Tomás González, no parece pinche, parece personal trainer. Está marcadito entero, ideal para jugar al gato en su abdomen.
Pero como de cachas y cuerpa bonita no se vive, me empezó a aburrir. Cachense que llevó a sus compas de la U a mi hogar sin avisarme que se juntarían ahí para hacer un trabajo. Con todos encima, le inventé un dicho: Erís como una ETS ¡porque cuesta más que la chucha sacarte! “¿De tu corazón?” preguntó bromeando canchero. No hueón ¡De mi depa! dije medio en serio, medio en broma, luego de 5 días seguidos que lo tuve durmiendo a mi lado, hasta llenandole el pote con almuerzo para la U.
No sé como llegamos a esto, un día mi amiga me lo presentó como su hermanastro y al día siguiente lo tenía tapando el baño de mi soltedepa. Ah sí, si sé… fue porque me dijo que tenía 29 hasta que descubrí la verdad cuando ibamos a ir a motelear y en el camino me dijo “¿Y por qué no aperramos acá en el cajero automático no más?

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