CHAO CRIS

Estoy a 15 estaciones de metro, una micro y 5 cuadras de distancia de volver a lamerte el cuello todo piñiñento que tenís. Mira po, hasta esa huevá me gustaba. Tenía ese magnético sabor a carrete, clase media y Santiago Centro que nos mezclaba.
Estoy a un desbloquedo de facebook de volver a sicopatearte entero un viernes funao mientras veo Morandé con Compañía, porque no tengo Netflix y porque no me saltó la liebre o quizás sí, con un feo que no se parece a ti, ni tira tus mismas tallas.
Estoy a un whatsapp de perdirte que nos volvamos a ver para ser “la otra” un rato. No si estoy súper resuelta, no me voy a confundir. Pero igual dime “te quiero” en el mete-saca de la noche para darle un toque humano.
Estoy a 3 tiramigos de olvidar tus cachas ricas y a un click de borrar tus emoticones fugaces. Menos mal no teníamos fotos juntos, sino las revisaría en la micro mientras pienso “Y a este c*liao no sé que le encontré si hasta es pinochetista”. Tus defectos florecen en mi despecho juvenil y tus virtudes aparecen cuando me junto con un Tinder que no sabe ver lo que nosotros apuntábamos mientras fumábamos en el parque.
Estoy a una amiga en común de juntarnos por una falsa casualidad nerviosa, en el living de su casa, tu a un extremo y yo mirándote de reojo en el otro.
Estoy a 8 días de tu cumpleaños, al que me habías invitado antes de volver con tu ex. Me siento tonta por haber retenido el nombre del libro que querías leer. Lo tengo envuelto.
Estoy a 3 reikis y 2 mandalas de bajar la ansiedad cuando paso por tu calle arreglándome el pelo para que me veas regia. Ojalá con el vestido nuevo. Ojalá sin tartamudear. Ojalá sin tropezar.
Estoy a 5 fiestas con mis amigas para dejar de hablar de ti y a una de que me hagan sentir vergüenza por estar pegada a un pinche de un mes. El tiempo es relativo, les digo con voz de Einstein. Es que le das mucho color, responden sin pescarme.
Estoy a una llamada de teléfono de mandarte a la chucha pero se me olvida que te estoy haciendo la ley del hielo aunque no te des cuenta, porque de todas maneras no me hablas. Saludame… porque me viste en pelota, porque me fuiste a buscar a clases, porque me cuidaste cuando estaba enferma, porque vimos tele juntos, porque marchamos volaos el día que llovió, porque te pusiste a llorar y me contaste sólo a mi, porque estuvimos a un condón de una ETS vergonzosa y a una Píldora del Día Después de haber sido padres solitarios necesitados de afecto y sobrantes de alcohol. .
Saludame, por último para tener el placer de ignorarte.

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