EL PIANISTA (segunda parte)

A Mateo también se le murió la mamá. Insuficiencia renal decía la clínica, destino pensaba él. Cuando me contó no pude evitar sentirme más acompañada, como que eramos de la tribu urbana de los sinmadre y hueveabamos con que los miembros nos juntábamos todos los miércoles en el Eurocentro a contar nuestras historias.
-Yo creo en Dios – decía serio – mi vieja ahora debe estar con Èl.
-Yo no tengo idea, pero a veces siento su energía, quizás sea paranoia mía pero una vez sentí que me hacía cariño en el pelo.
-¿Y no te dio miedo?
-No po si es mi mamá, me dan miedo los ovnis, las arañas de rincón y que me salga en algua muy caliente en la ducha, pero mi vieja ni cagando me daría susto, como mucho me retaría por tener el depa tan cochino.

Estábamos en pelota, era la segunda vez que nos juntabamos. Sacó un pucho pero nos dio flojera ir a la cocina por fuego.

-Me dijiste que erai pianista, a ver, toca la canción de Amelie en mi soltegina jijiji.
-Jajaja que erís rancia. El próximo miercoles tengo un concierto, anda si querís. Va a estar mi familia eso sí.

Y volvimos a tirar, parecía vampiro dandome tantos besos en el cuello. Luego de la escena fui a potin peladin  a hacer el clásico almuerzo rico, barato y rápido: fideos con crema.
Vimos películas, escuchamos música volados y jugamos al bachillerato.

Oye que me gusta este hueón, pensaba mientras el loco inventaba países que empezaran con Z porque no se sabía ninguno.

-¡Zulín no existe! mentiroso – le decía ahogándolo de broma con la almohada.
-Si existe, como decía Albert Einstein”si lo puedes imaginar es porque es real”.
-Era Walt Disney y no era así la frase, ya oh ¡gané! – grité picota – Oye y ¿Dónde es el concierto?
-En una iglesia cerca de Estación Central.
-Jajajaj
-En serio ¿qué tiene?
-¿No me dijiste la vez pasada que tocabai en una banda?
-Sipo, la de la iglesia, ay ya ¿creís que si no toco en una banda de rock con tatuajes soy una mierda?
-Chucha no, pero ¿eris evangélico? osea, es que no me imaginaba que era ese tipo de banda. Te imaginé tocando en bares. Hasta erís medio drogadicto yo creo.
– Soy evangélico pero no fanático, me gusta ser la oveja negra de la familia – habló con un dejo adolescente, como un pendejo noventero que no quiere seguir las reglas y escucha Green Day – Me metí en la coca hace unos años y la iglesia me salvó. Casi me piteo un loco de puro falopero. Ahora ando tranqui.

Ahí, de estar más mojada que espalda de camionero se me fue secando la soltegina hasta parecerse a la boca de Lucía Hiriart.

-No quiero ir a la iglesia, pero igual podemos seguir tirando jijiji – Le dije marcando distancia más allá de la cachita.
-Dale, no sé, ahí vemos. Igual el tipo no se murió, casi me lo piteo porque iba manejando muy loco, como euforico, fue la raja. Hace años sipo, no vayai a creer que sigo en esa. Solte ¿por qué te estás vistiendo?

Lavó la loza y se fue.
Me miré al espejo y tenía todo el cuello con chupones, puta el Mateo culiao chancho. Eran tantos que más que chupones parecía intento de suicidio.

Mucho jale. Igual me lo tiraría una vez más, para despedirnos en el nombre del Señor.

 

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