EL MICKEY ASESINO

Lo mejor era que le gustaba leer. Chateábamos horas hablando ñoñosidades, iba a hacer cacuca al baño con el celu para no cortar la conversa y dormía 4 horas toda la semana porque estábamos hasta las tantas mandándonos mensajes de voz antes de acostarme.
Nos conocimos en un deprecarrete, el cumpleaños estaba más apagao’ que el celu de mi tía Rosa,  y ambos íbamos de paracaidistas. Mi amiga se estaba comiendo a la festejada, y su amigo había ido a comprar cigarros y no volvía, quizás la pasó mejor en la bomba de bencina.

Se acercó y me ofreció una chela tibia. La acepté y dejé junto a las servilletas usadas en la mesa de centro.
-Ta piola la cosa – Dijo mirando alrededor.
-Eeeh sí, he tenido peores, como mi cumple de los 9 años… no fue nadie. Oye tengo una colilla ¿vamos a fumar afuera?
-Dale.

Salimos al patio, nos sentamos en una hamaca y fumamos. Nos preguntamos el nombre, lo que estudiábamos y lo cuartié entero. El carrete estaba a una canción de Ana Gabriel de parecer kermese, así pues, si la cosa estaba mala, que cayeran un par de besos para salvar la noche mas que sea.
-Oye y ¿estai soltera?
-Sí, y voh
-También.
Y se tiró encima miercale y comenzamos a agarrar. Daba los besos lentos, muy lentos, más lentos que viacrucis de caracol, pero ricos como una palta de exportación. Que buen regalo, yo no soy bautizada, pero Diosito siempre se acuerda de los herejes, y a mi me bendijo con tamaña lengua metida en mi boquita.
Nos paramos, miramos que no hubiese nadie mas en el patio y caminamos sin decir palabra hacia la bodega que se encontraba ahí, entre enredaderas, arañas de todo tipo y polvo.
Forzamos la puerta, entramos, corrimos unos fierros y él con su chaleco chilote limpió la superficie de un mesón. Pero antes de sentarme en él, me agaché, le bajé el jeans al chiquillo, toqué por encima del calzoncillo, y ya cachando que la cosa se venía buena, procedí a sacarle el calzoncillo. Quedé frente a frente con Don Penison.
Para mi sorpresa, tenía hasta la punta del pico dibujado con plumón negro.
-¡Qué chucha tu pico!
-Ohhhh puta la hueá, se me había olvidado, es que el miércoles estuve con una mina y sobredormido la mañana siguiente creí que estaba corriéndome la paja pero se la estaba dando de artista. Estudia artes visuales la loca y dibujó al Mickey Mouse.
-Hueón este Mickey está horrible… oye… no es un Mickey… es Mafalda ahueonao.
-Ah, con razón yo decía “la media champa que le dejó al guarén ese”.
-Pero ¿cómo tenís el dibujo todavía? ¿Hace cuánto que no te lavai? Ohhh el hueón cochinoooo, tenís olor a vaginaaaa.
-Es que no me baño siempre po ¿o acaso te bañai todos los días?
-Después de una cacha si po ¡Es como no limpiarse el poto después de hacer del 2! por último pásate un papel higiénico mojao. Vaginooo, olor a vaginoooo.
-Ah, le diste color.
.

Se subió el pantalón amurrado como si su mamá lo estuviera retando por no lavarse los dientes. Salimos de la bodega, busqué la chela tibia que me había dado y nos la tomamos en la hamaca sentados pensando en el ser y el vacío existencial de un carrete culiao fome.

Me fue a dejar a pata a casa, intercambiamos celulares y de tanto huevearlo que se  lavara el señor tula, pololeamos 1 año y medio. Jijiji.

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