POTOFALSO – POTOQUIETO- POTOLOCO

Con mis amigas decimos que andamos “potoloco” cuando estamos solteras y la soltegina nos pide comernos al cabrito que se nos cruce. En mi caso, esta etapa comienza varios meses después de una ruptura importante porque soy piscis y siempre quedo cagá por algún pololo estúpido cabeza de puerta que osa patearme a mi, la más dulce de mi cuadra (según yo misma).
Pero estar soltera no siempre  es potoloco, no siempre se anda feliz prestando la potingue a todo Chile. Hay veces que he sido la “potofalso” y lo detecto por estas condiciones:
1) Me metí con minos que no me gustaban ni calentaban sólo porque sentía que debía hacerlo por estar soltera.
2) Me metí con minos para que algunas amigas no me huevearan ni avergonzaran que llevaba tanto tiempo sin verle el ojo a la papa.
3) Me metí con minos por inercia, porque no tenía nada mejor que hacer.
4) Me metí con minos por que quería sentirme rica y al final, después de la cacha me sentía igual que antes, porque eran minos que de todas maneras no me importaban ni admiraba.
5) Me metí con minos porque un ex ya estaba pololeando y quería superarlo.
6) Me metí con minos y luego de hacerlo, me iba a casa corriendo, ni ganas de ver Malcom en la mañana me daban.

Decidí dejar de ser potofalso cuando me dejó de importar la opinión del resto. “Qué tengo que andar mostrándole las tetas a un cabro que no me interesa. Pa eso me quedo viendo breaking bad” pensé… y lo hice. “Qué tengo que andar sintiéndome rica porque un hueón que ni conozco me desea”… y dejé de meterme con minos por “soledad”, dejé de fingir orgasmos y de perder tiempo con cachas malas o insípidas.

Luego de eso vino la etapa del “potoquieto”:
1) No me comí a nadie, porque efectivamente no me interesaba ninguna persona.
2) Me sentía autónoma y segura de mi misma al decir “no quiero” en vez de “no puedo” cuando chicocos que no me gustaban insistían en invitarme a salir.
3) Al no andar pendiente del pico, me puse a hacer más cosas y me sentía rica, porque me sentía inteligente, talentosa, y cosas que no tenían que ver con el físico.
4) Dejó de importarme si mi ex andaba o no emparejado, dejó de importarme si era la única o no de mis amigas soltera, dejó de importarme que me molestaran por no follar porque tenía cosas distintas que hacer y porque dentro mio y en mi cuerpita era mejor estar sola que fingir.
5) Dejé de clasificar a todos los minos que conocía en “culiable o inculiable” (aunque era divertido hacerlo jijiji), sino en si me caían bien o no, dejando de darle la categoría de “necesidad” estar con alguien.
6) Como ya me sentía rica y segura de mi misma, me volvieron ganas reales de marakear jijji, es decir, comencé a desear ser “potoloco”.

POTOLOCO:
1) Líbido alta, cachitas por placer no por soledad.
2) Si me gustaba alguien, tenía la iniciativa de invitarlo a salir, de jotear, de provocar. No esperaba que me llovieran de la nada los pinches, el desafío era entretenido.
3) Mi lado femenino estaba mega desarrollado, las feromonas andaban en las nubes, pinchaba hasta en la fila del Servipag.
4) Me comí sólo a los que quería comerme, eso me subía el ego y daba más ganas de estar soltera y descubrir que otros chiquillos me deparaba la vida. Ñami.
5) A veces me comía tipos que llegaban a gustarme en serio, pero ellos no querían nada formal, al menos conmigo. Ahí solo aceptaba que no les gusté no mas po, pero no me definía eso como una persona fea o sin gracia. Ya había vivido eso en la etapa del potofalso.
6) No me hice cambios de look ni corte de pelo ni maquillaje… sólo el cambio de actitud me trajo guachitos ricos jijiji.
7) Tener pinches pero no dar explicaciones de a donde iba ni a qué hora llegaba a casa, era una libertad entretenida. Tenía lo mejor del pololeo sin los convencionalismos.
8) Andaba feliz en la cartera con los simicondones y plata pal taxi en caso de irse a casa no más, soltera pero no huevona.
9) Cuando me decían con cierta condescendencia “¿y por qué estai soltera si erís tan linda?” les explicaba que ser soltera no es un castigo sino una decisión, tal como una relación. Y ambas se aprovechan y son la zorra.
10) A veces andaba muy califa y no tenía con quién satisfacer a la soltegina, así que me masturbaba harto no más. No me achacaba no tener un Don Penison seguro, sino que era parte de la decisión no más que se dieran días así. Ná que hacer, no me iba a morir por no shupar un pigo oeee.
11) Si no fuera por el potoloquerísmo no tendría ná que contar en esta página jijiji, y si no fuera por haber vivido la etapa del “potoquieto” no me sentiría tan bien ahora 🙂

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