LAS PELÍCULAS MIENTEN

En las pelis, si hacer de los amores se trata, todo es muy estético. Nunca hay vagipeos, nunca el mino tiene la uña del pie larga y cochina (homenaje a mi ex), nunca cuesta meterla, nunca ponís cara de asco porque te tocó un piruliwis hediondin, nunca hay celulitis, estrías, pantalones que cuesta bajar, ganas de mear en el acto, ganas de cagar en en el acto, ganas de parar… Y después, claro, cuando estás en plena en la vida real, ya sea en un motel barato o en tu pieza con la ropa sucia del día anterior arriba de la cama, las sábanas con pelo de gato y los platos con fideos secos en el velador, te das cuenta que tu cachita tiene menos glamour que piel de guarén.

A los 19 estuve saliendo con un mino mas grande. Mi experiencia follística no era muy sofisticada, sólo hacía el misionero y le daba besitos en el pilín a mis pololos de vez en cuando, mas que nada por cortesía jijij. Así que  cuando estuve con el César la cosa cambió. Este cabrito estaba lleno de ganas de hacer cosas que nunca había probado, cosas simples pero que para mi eran aventuras: Ponerse crema en el cuerpo, ducharse como en las pornos, probar posiciones nuevas, etc.
Todo salió mal…

1. COMIDA EN EL CUERPO: No sé si yo soy una chancha ql o qué pero cuando él se ponía crema, salsa de chocolate o frutas encima, se las sacaba con la boca terrible rápido y me las comía con hambre. El César me miraba feo porque la idea era que fuera parte del cachondeo y yo lo hacía como si estuviera tomando once. Por otro lado, cuando él me ponía comidita encima a mi, me empezaba a autolamer por lo mismo. Es que ¿cómo se le ocurre pensar que voy a despercidiar chocolate derritiéndose en sus sábanas todas percudidas así como así? Para mi, la palta y el chocolate no se botan. Hay niños en áfrica que no tienen Trencito ni Vicios ni La Fete  y el César poniéndoselos en sus pelo-en-el-pesho así como así.
Cuando usamos la Nutella cachamos que no era la mano. Me dió asco sacárselo entre tanto pelo corporal que tenía, se parecía a esa pasta que hacía con pasto y barro cuando jugaba a “la comidita” cuando chica.

2. TRAGÁRMELO: Quería que me tragara su semencito y en verdad me daba asco. Con los años caché que era porque el César no me gustaba tanto, porque ahora pasa a mi estómago como si fuera Chamito jijiji. Una vez que traté de hacer eso con el pobre César, me dio arcadas y terminamos viendo Los Venegas comiendo cazuela callados.

3. DUCHA: Lo que iba a ser una ducha-hot terminó en un:
-Puta César ¡Por qué  usai el agua tan caliente! me quemooooooo
-Wn, Solte, tu la ponís tan helada que mi pene se fue para adentro y me está                               punteando el intestino.
-Por la chucha, me pusiste shampoo en el ojoooo, he quedaooo ciegaaaa.
-Se nota que estai ciega porque lo dijiste puteando a la toalla, ya oh, deja                                       enjuagarte.
*5 minutos después y en plena*
-Ayyy es que con tanta agua mi lubricante natural se va y me lele
-Es que estás en mala posición pos solte, levanta los pies y deja agacharme                                 más.
*3 minutos después*
-Ya po César, estai llevándote toda la ducha  ¡me estoy enfriando!
*2 minutos después*
(al unísono) “dejemos de bañarnos mejor, tengo los deos arrugados”.

4. PANTALONES ABAJO: El César era medio gordito y usaba pitillos, así que cuando quise recrear una escena cachonda bajándole el pantalón rápidamente, la hueá se quedó atascada y terminó tumbado en la cama ambos haciendo fuerza tratando de sacárselos, ya no para hacer las cochinadas, sino por salud y un tema de circulación sanguinea.

5. CONTIGO ME FALTA EL AIRE: Cuando se ponía arriba mío me faltaba la respiración, pero no como decía Iván Zamorano a la Kenita “Sin ti me falta el aire”, sino que por su mismo sobrepeso me costaba respirar, así que como sobrevivencia convenimos siempre ir yo arriba cabalgando a lo Pedro de Valdivia.

6. SALIR A COMER: A veces la gente como me ve chiquita y flaquita cree que como poco, pero es todo lo contrario. Yo creo que en el estómago tengo un hoyo negro, entonces cuando trago comida, aparecen sus restos en otro lugar del planeta. El César cada vez que salíamos a comer, dejaba su plato vacío en 4 minutos y luego atacaba el mío. Unas probaditas dan lo mismo, pero tomar mi delicioso almuerzo y de frentón ponerse la mitad de la porción en el suyo, es drama. Una vez lo patié por eso… #ConMiComidaNoPerrito.

7.ACCESORIOS: Compró un anillo vibrador, uhhh la hueá incómoda, parecía vagina con parkinson así que lo boté.

8. EL FIN: Luego de la pega, me fue a buscar a la U y llegamos a su casa a hacer las cochinadas. Se quedó dormido con el p*co puesto adentro mío.

Aún nos tenemos en facebook. De vez en cuando nos ponemos like.

 

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