EL CHICO DE AL LADO

Cuando he estado soltera y ya me dan ganas de conocer a un muchachín que me guste de verdad, fantaseo con que los guachitos ricos que se suben a la micro o metro se sentarán a mi lado, iremos leyendo el mismo libro y ¡capút!  … luego le cuento a mis nietos cómo conocí a su abuelo.

Obvio que esa hueá no pasa, como soy enana y flaca, a mi lado siempre se sienta gente enorme y quedo con la cara apretada en la ventana usando 1/3 de mi asiento.
Pero una vez, casi-casi pasó ¡se los juro!

Se subió un muchachín estiloso en metro Tobalaba  y luego de hacerle un peritaje con la mirada y sicopatearle hasta los chacras caché que tenía un tatuaje en la muñeca con el símbolo de una banda que me gusta mucho (Joy Division). En esa estación de metro se baja y sube mucha gente y por fortuna la señora que me veía conversando del calor que hacía se tuvo que bajar. Miré al muchachin y le hice un gesto amistoso que se sentara.
Sin que se diera cuenta que caché su tatuaje, saqué el celu, le puse audífonos y puse una canción de la banda, tan fuerte como para que este loquito se diera cuenta de las mil cosas en común que tenemos: Somos seres humanos, estamos vivos, tenemos 2 ojos ¡y más encima la misma banda! obvio que estábamos destinados (?)

-¡Buena! – Me dijo sin presentarse pero enseñándome su tatuaje al escuchar mi audio
-¡LA HICE CONCHETUMARE! pensé, pero le dije: Ohhh ¿también te gustan?, la prox semana hay una tocata tributo en valpo, voy a ir.
No sé para qué cresta mentí, no tenía idea de ninguna banda tributo. En realidad si sé por qué lo dije, creí que no lo volvería a ver y quería jugar al coqueteo antes de bajarme del metro.
-Ohhh buena, me gustaría ir, oye ¿Te puedo dar mi whatsapp y me avisas dónde es?
-Obvio, daleee- anoté su WZ, le pedí permiso para bajar y me despedí desde el andén mirándolo por la ventana. De pura ahueoná porque me faltaban 7 estaciones aún, pero los nervios me quitaron el juicio y usé la inteligencia de una alcachofa.

Llegué a la casa a googlear “Tocata Joy División Chile” y luego de h0ras de sopeo producto de las ganas que tenía de encontrar algo, por fin leí sobre una banda en Santiago. Le escribí por WZ “Hola, soy la chica del metro, mira, la tocata se cambió a Ñuñoa por temás técnicos”.
Luego de un par de horas chateando, decidimos ir al evento juntos la semana siguiente.

Llegué sola… el huevón llegó con la polola.
…Debo aprender a leer los códigos…

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