DEPREPOST

Llegamos del cumple de su amiga a eso de las 3 am.
Medios copetiados, medios calientes, medios degenereques, empezamos a agarrar desde el pasillo de su casa, caminando torpemente hasta la pieza.
Me desabrochó el peto y apareció el sostén del Líder nuevo, justo para estrenar estratégicamente la noche que sabía se quedaría solo en casa.

Había condones, una lista en Spotify, papas fritas en tarro de la noche anterior y su cama llena de cojines como para revolcarse y dejar la patá encima.
Con mis manos sobre las suyas, mis pitillos bajaron y quedé en calzón.

Me tocó la cintura y su mano helada me recordó la de mi vieja sus últimos días lúcida, cuando la temperatura bajaba y su cuerpo tiritaba. Su tronco hacía espasmos de muerte anunciada mientras mi compañero se agitaba y temblaba de puro cachondeo. Volví a mirarlo para concentrarme.

-Sácame el sostén- le dije para no cortar el ritmo de la escena.

-Dale-respondió con la cara roja, mientras se bajaba el calzoncillo negro apretado, muy bien elegido para la ocasión.
De repente me tomó con sus brazos gruesos, puso mi entrepierna entre la suya y sentí como bombeaba. Su fluído se juntaba con los míos, entraban, subían por mi cuello uterino como una caravana que se aventura lentamente. Cierro los ojos. El suero entra por los brazos de mi madre, se junta con la sangre y recorre su abyecto cuerpo lleno de emociones contenidas, lleno de historias añejas que crecen en forma de tumores. Ese suero que luego se mezcla con saliva, plaquetas, nutrientes, veneno, remedios y un montón de esperanzas que corren por sus venas. Ese suero que tenís que ajustar para que no se salga del brazo moreteado que ya no soporta un pinchazo más, sobre esa piel decadente parecido al trapero con el que limpiamos los vómitos que expulsa cuando el universo no está de buenas.
-Solte ¿Estai disfrutando?- Preguntó él.
-Sí, obvio, está rico – Mentí yo, porque que paja ponerse existencial cuando el otro está en plena. Soy cortés.

Y lo siguió metiendo. Me movía por inercia como las manzanas caen por gravedad. Corrí la vista para pasar piola y observé como una pequeña araña bajaba cerca de la lámpara y se perdía entre sus libros viejos, vasos vacíos y envoltorios de Súper8 del velador. De repente la voz de la mina de Spotify apareció haciendo publicidad. No pude seguir follando. En realidad nunca empecé.

-Para – Le dije secándome las lágrimas mirando hacia abajo con el pelo encima.
-Ya caché Solte, yo te espero…

3 Comments

  1. Mane

    Solte, lamento mucho lo que estás pasando. No suelo leer tu blog, pero me sorprendió este post y tu capacidad de escribir algo que mezclara la ligereza con la tragedia, me recordó un poco a la forma de escribir de Pedro Lemebel, siento que nos transmitiste completamente la forma en que te sentías. Animo no más y no pares de escribir, lo haces muy bien!

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