MIGUEL

Miguel me invitó a ver una película a su depa.

Fue de esas invitaciones que te llegan por chat y te ponís a correr en círculos, te pegai la cabeza contra el teclado, le escribes en una ventana a tus mejores amigas “CONCHETUMAREEEEEEEEEEEEEEE ME INVITÓ SOLA A SU CASA” y después le respondes al susodicho “ah, piola, ahí te confirmo”.

Me puse el calzón regalón que hace que se me vea el potito redondito y el sostén con un estampado ondero-cool que había comprado gracias a un pijama feo de regalo que navidad que cambié.

El Miguel vivía solo y me gustaba hace meses, así que llegué nerviosita a su casa, con maquillaje, pero no tanto, con escote, pero no tanto, con comidita para la peli, pero no tanta. Me saludó muy simpático como siempre y relajado, en calzoncillos y sudadera.

Pasamos a su pieza, nos acomodamos en la cama sacando todos los papeles higiénicos y calcetines hediondos que tenía encima, prendió su compu- pues la peli la había bajado por torrent – y mientras se encendía fue al baño. Ahí aproveché de arreglarme el escote, me tiré el pelo a un lado y lubriqué mi boca con saliva. Que no se notara que me enchulé mientras él meaba, pero que se de a entender que quería verle todo lo que es el sector pichulin.

Salió del baño y noté que olvidó poner desodorante ambiental, pero no importa, eso aumentaba nuestra confianza ¿o no? Antes de poner a reproducir la película se puso a revisar facebook, luego a pagar una cuenta en servipag.cl, siguió revisando memes y terminó viendo un video en youtube.

Yo le metía conversa entremedio y respondía mirando el notebook hasta que lo llamaron al cel y dice “sí, me desocupo en 2 horas más y voy para allá”.
Ahí caché que efectivamente el tal por cual me invitó sólo a ver la peli. En realidad no sé porqué me invitó, capaz penaban en su depa y le daba miedo quedarse solo, de otra manera no me explico el pique que me hizo pegar. O capaz cuando fue al baño se le cayó el intestino por el w.c   y quería que me vaya luego para meter la mano y recuperarlo, o peor, capaz se equivocó de la ventana del chat y no me había invitado a mi.

Comenzó la película y el huevón se sirvió coca-cola sin ofrecerme. Declaré la guerra y saqué de la mochila el hummus que había hecho y me lo comí sola aunque no quería, sólo para que se diera cuenta que estaba siendo egoísta. A la mitad de la película se acercó para apoyarse en mi y pensé “ya, capaz sólo esté nervioso y ahora se está relajando”. Se apoyó usando mis pechugas de almohada y se las moví sutilmente para provocar una intención coqueta. En esa Miguel me dice “yapo loca no te movai”.

La película transcurrió en silencio, conmigo mirando el techo y la cochinada que este tipo tenía en la pieza, y con este hijo de satanás mirando la pantalla y revisando su celular sin acordarse que atravesé 3 comunas para verlo.

Terminó la peli y me dice

-Ya Solte, tengo que salir, asi que tienes que irte.

-¿Qué hueá voh? ¿Para qué me invitaste?- respondí enojada

-Para ver una película po, ¿qué tiene?

-Que me sentí menos pescada que profe de religión.

Miguel se puso a llorar y respondió

-Mi polola me pateó hace tres semanas y quería cachar si pelandome se me pasaba algo la pena pero no puedo.

Nos quedamos viendo 500 días con Summer y Miguel repitió “perra culiá” unas 12 veces a lo largo de la peli.

¡Después nosotras somos las complicadas!

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