ELLA

Rica ella. Alta, pelo rosado, tatuajes hasta en el nuesni, compositora musical. Tenía todo el estilo y todo el talento.  En su adolescencia era de esas depre que escuchaban britpop y la había conocido en un concierto de Placebo, nos agregamos a fotolog y a MSN y dejamos de chatear porque sí no más.

Ella me gustaba porque era mi alter ego . Encarnaba todo lo que fantaseaba ser. Era como masturbarse desde el cuerpo de otra persona. Nos dejamos de hablar, seguimos nuestras vidas y nos encontramos el año pasado en la feria de Lo Hermida en Peñalolen.

Estaba vendiendo parches para la mochila pintados por ella, y yo andaba cachureando porque puta que es llico carroñear en las ferias de las pulgas, llegué hasta con un cassette de Adrián y los Dados Negros, de pura Diógenes que soy.

Nos abrazamos tan apretado que nos dio calor y era Junio.

-Solte, vivo por acá cerca, ¿vamos a mi casa a fumarnos algo?- Así de corta y precisa era mi socia.

-Yapo- Así de difícil fui.

 

No había besado a otra mina así con lengua y toqueteo. Pero se veía venir. Desde chica mi mamá me hueveaba porque desnudaba a las barbies y las hacía darse besos. Al comienzo era porque mi pobreza impedía que me regalaran un Ken, así que a la Barbie mas fea le cortaba el pelo y se convertía en macho, era como la sailor Urano ¡¿se acuerdan? ! Luego comenzó a gustarme como se veían dos muñecas de pelo largo dándose besos, hasta que me retaron por hacerlo. Le dieron color, las barbies también tenían derecho a ser heterocuriosas jijiji.

Sigamos, ah sí, agarramos, onda beso, onda manos en la cintura, onda ella se saca su sudadera negra, onda saca mi polera, onda me desabrocha el sostén, onda empieza a besarme el cuello, onda empieza a tocarme las tetas, onda qué rico, onda qué chucha me gusta, onda ¿qué hueá hago yo?, ¿la toco? ¿le saco el sostén? ¿cómo se toca una teta? sólo había tocado las de mis amigas cuando me decían “Solte toca acá, cacha, tengo un quiste”.

Ella mientras, me recorría con los ojos cerrados. Seguíamos de pie, yo más caliente que aceite de churros y ella más entregada que carta de cobranza.

No sabía qué hacer, lo disfrutaba pero mis manos no se movían, sólo recibía y recibí y recibí y recibí, hasta que Ella me suelta bruscamente y dice “no sé si estoy agarrando con un humano o con un mármol”. Se amurró y prendió la tele.

Pucha, Ella, debiste cachar que era mi primera vez y… no supe qué hacer.

 

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