EL MELIPEUCO

Era un verano más viviendo las vacaciones en Melipeuco en la casa de mi abuelita al sur de Chile. Mi familia es de campo-campo, huasos como ellos solos, y pues, naturalmente pasaban las típicas cosas de vida rural: harto asado al palo, música ranchera, familares casados entre primos… puros clásicos.

Fue en aquel 2012, donde ya aburrida de la monotonía del lugar, tras 3 semanas visitando la “disco” con un tío, nos encontramos una noche con el nieto de una amiga de mi abuela. Campesino de la vieja escuela, “el Melipeuco” había dejado el colegio en segundo medio para trabajar la tierra de su familia. La última vez que lo ví, este cabro tenía como 11 años, nos habíamos bañado a potopelao’ en un canal de agua cochina en el campo de una tía y dejamos de jugar cuando mató a un pollito – el pollito Clemente – que yo cuidaba y se hizo la terrible cazuela. Pendejo culiao, ni perdón ni olvido.
Aquella noche del reencuentro, acordamos salir a andar en cleta dos días mas tarde junto a mi tío, aprovechando que era mi última semana en el lugar.
Iba a ser una situación muy piola, poco emocionante, si igual era feito el Melipeuco hay que decirlo, además un poco bruto, me saludó levantando la jeta y pegándome un pape. Yo creo que haber dejado los estudios tan chico lo hizo olvidar como relacionarse con gente ajena a su círculo íntimo. Virgen no creo que haya sido, pero en volá perdió la virginidad con una de sus vacas que cuidaba y sobaba receloso cada mañana.
Llegó el día de juntarnos, me pasó a buscar y mientras yo me lavaba los dientes, él escuchaba la radio en el living.

-Oye Solte, cacha, en la radio están avisando que se murió Spinetta… menos mal se fue ese degenerao de mierda.
-¡¿Ah?! A mi me gustaba, pucha que pena, estaba luchando por un cáncer hace un rato.
-¡¿Qué?! ¡Santiaguinos de mierda que lo justifican todo! que se muera ese pedófilo de mierda, y que se mueran todos como él.
-Ahueonao, ese es SPINIAK, Spinetta es un músico.
-Ah, cresta… ya ¿Te lavaste lo’hico? que no tengo mucho tiempo, a las 6 debo ir a buscar unos tomates a la cresta e’ la loma.
-Jajajajajajaja, ya oh vamos.

Mi tío al final no fue porque dijo que le dolía la guata, aunque yo creo que en verdad no sabía andar en cleta, en fin.
Luego de 1 hora y media pedaleando, subimos un cerro terrible empinao’, la hueá parecía que estábamos haciendo parkcour, ahí me dí cuenta de mi fofismo. El Melipeuco tuvo que subirme a lapa luego de esconder las bicis en unos matorrales.
Arriba del cerro nos sentamos, me indicó con el dedo los lugares más bonitos de la zona para que yo visitara los días que quedaban, luego se sacó su camisa de mezclilla y lo puso a modo de chal en el pastizal para que me tendiera sobre él y no me pinchara el poto con las piedrecillas.
Nos quedamos bastante rato callados. No era incómodo, el paisaje estaba lindo y el solcito apañaba a dormir una siestecilla.
Melipeuco se sacó los bototos viejos, salió un olor a pata que poco importó porque empezó a correr una brisa salvadora justo a tiempo. El vientecito hizo que me tendiera, cerrara los ojos y empezara a dormitar. Pasado unos 20 minutos, los abro lentamente y Melipeuco me miraba con cara de “hace tiempo que no me toca”. Se sentó, miró el horizonte y volvió a torcer la cabeza para mirarme nuevamente. Con su mejor acento huaso me dijo: “Solte, no vayai a pensar mal, pero… deja tocarte una tetita mas que seaaaa”.
Puta la hueá, había pasado 3 semanas tan aburridas y asexuada, que puta… una sesión de tetitas bajo el sol, no le hacen mal a nadie jijiji.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s