SHAKIRO

La última semana transcurrió así: Copa América, trabajos freelance que hago en pijama de polar desde mi casa sin bañarme o en alguna biblioteca pública, el horóscopo del matinal del 13, pelear con clientes por celular, cine y bar.

Mi depresión dark invernal la manejé saliendo por las noches a tomar fotografías en el centro de Santiago. Fui sola, con mi cámara y algunas lucas por si me daba hambre. Estuvo entretenido, disfruto mucho mis momentos solita, salir a sacar fotos, comprar libros y robarle paltas al Unimarc siempre han sido mis autorregaloneos, aparte de pasarme el chorrito de ducha por mi chochiwi, claro.

Venía de estar enferma del estómago, así que un día de caminata urbana, por eso de las 7 pm pasé a un café y no a un bar pues no podía beber alcohol y sólo se me permitía el aguita de manzanilla con menta.

Me tomé una tetera con mi tecito especial, revisé algunas fotos, me puse audífonos y pedí unas tostadas con quesillo.

-¿Me puedo sentar acá señorita? – dijo un colombiano con audifonos amarillo uranio y dientes mas blancos que cara pálida de gótico.

-Uhm… emm.. chuta.. – dije mirando a todos lados para corroborar que no hayan mas puestos libres – sí, dale – respondí al cachar que no había más donde sentarse.

Me quedé escuchando música, tomando té mirando el servilletero, esquivando la mirada del colombiano. No sabía si me estaba joteando o me quería asaltar, luego caché me que me estaba pasando puros rollos y que el colombiano trabajaba de garzón en ese local y sólo quería descansar un momento.

-Traeme la cuenta porfi – le dije rato después cuando ya había retomado sus labores.

-Se lo dejo gratis señorita – respondió esbozando una sonrisa y se volteó a atender otra mesa.

-Oye, oye, no po, te van a retar – dije con poco esfuerzo para que me dejaran gratis igual la hueá jijji.

-Naaah, señorita yo soy hijo del dueño usted no se preocupe, me deja su facebook si quiere y podemos volver a vernos.

-No le doy a desconocidos mi contacto.

-Oiga – agregó, sin pescar mi negación a darle mi feibuc – ¿Así que quieren ganar la Copa América? se viene difícil porque van a jugar con Argentina.

-Ahhh argentinos culiaos, pensé, pero realmente dije : sí, va a ser difícil, pero vamos a ganar.

-Mire lo que aprendí de la copa – se puso detrás de un compañero, parece que chileno, y le hizo un “jara” sin que él se diera cuenta.

-Jajajaja, oye ¿erís colombiano, venezolano o paraguayo?, nunca he diferenciado bien los acentos.

Unos minutos después, estábamos conversando en la misma mesa de antes y comiendo más pancitos con quesillo. Era guapo el colombiano (bueno, mi parámetro de belleza va desde Calule Melendez a Brad Pitt, básicamente la persona tiene que estar viva para encontrarlo mino), aún no nos decíamos los nombres pero ya estábamos hablando sobre la xenofobia de algunos chilenos y de que Colombia exporta cantantes de mierda como Juanes y Shakira (con respeto zyyy po).

Me llama un amigo que vive por barrio Brasil, contesto mientras Colombia se queda mirando el techo, corto y le digo que me voy a ver a unos amigos, que vamos a tomar algo y jugar cartas y que si quiere ir. El café cerraba a las 9 pm, lo esperé y fuimos.

Mi amigo dijo que estaban  jugando cartas,  yo iba dispuesta a ganar cariocas esa noche, pero no me especificaron que ese juego de cartas era el CUARTO REY.

Colombia era el florerito de la noche, nunca supimos su nombre, sólo le decíamos por su país o Shakiro.

Contrario a lo recomendado, tomé copete, perdí todos los juegos del cuarto rey y me marié una cosa poca. Colombia estaba no sé si curado o tenía un Apolo 11 en el culo porque puta que hueveaba y saltaba.

-Ayyy marica que en Colombia jugamos algo como esto pero con ron solo, acá lo mezclan con coca-cola, que huevada.

-Ah, yo también me tomo el rol solo – era verdad, pero fue solo una vez, a los 19 y quedé tirada en un sofá mientras todos carreteaban a mi alrededor.

Me las di de choriza y me tomé medio vaso al seco y caí como un trompito.

Día siguiente, 7 am, despierto con Shakiro a mi lado, tapados con zafradas en el sofacama del living. Shakiro me tenía abrazada a lo cucharita, pero estábamos vestidos.

-Culiamos? – pregunté a penas recapacité.

-¡¿Ah?!, no, nooo, pero tampoco es como que no pasó nada nada.

-¿Qué pasó?

-Te acompañé a vomitar al baño como me pediste y me diste besos.

-En serio?, chucha sorry, disculpa, no me acuerdo.

-Da igual, anoche todos estaban tomados de copas y me quedé ordenando.

Efectivamente, estaba todo impecable, Shakiro había dejado todo listo antes de dormir, luego que todos cayeramos en la batalla cual adolescentes. Ya no estoy pa’l cuarto rey y mi cuerpa lo sabe.

Seguíamos cucharita, empecé a tocarle el paquete a Colombia y noté como crecía todo latinoamérica jijiji. Por atrás me daba besos en el cuello.

-Colombia, oye, antes que sigamos… ¿Cómo te llamas y qué edad tienes?

– Me llamo Ever y tengo 19 recién cumplidos, ¿y tú?

-CONCHESUMADRE, tengo 26 y esto es jackass.

No pasó nada, le dí unos “tan tán” en el paquete como cuando eres chica y tus tías te apretan los cachetes, y nos fuimos caminando al metro.

¿Qué chucha le están dando de comer a los cabros? ¡Dejen de darles Superpollo, que crecen como hueones y una después pasa verguenzas!

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