La Frustración

Llevaba más de un año pololeando pero ya no era como antes. Sé que el amor no es sólo enamoramiento, ni mariposas ni mucho menos se reduce a sexo, pero mi pareja me atraía poco. No quería terminar con él, porque éramos muy amigos, aparte de la costumbre, la cercanía de él con mi círculo más cerrado y sobretodo… porque no quería hacerlo sufrir. Creí que no era tan terrible follar poco, que se me pasaría esta etapa de rechazo carnal o en el “mejor” de los casos, él terminaría conmigo, así no pesaría en mi la culpa de hacerlo sentir mal, pero nada de eso ocurrió. Parecíamos la típica caricatura de matrimonio con 30 años de casados, hacíamos todo juntos, regaloneabamos mucho pero también estábamos medianamente encerrados y habíamos engordado lo suficiente como para desarrollar mi teoría que estábamos supliendo la falta de cacha con citas a cenar y cocinar muchas cosas ricas antes de dormir viendo una película.

En el fondo, preferí postergar mi propia satisfacción en pos de no hacerle daño a alguien a quien le tenía mucho cariño. Al comienzo no era difícil, estaba con muchos trabajos en la universidad así que no sentía que me estaba “perdiendo” de mucho, pero luego, en vacaciones se hizo cada día más complejo.

Comencé diciéndole que no quería follar porque tenía sueño, luego que tenía cistitis, luego que andaba con la regla, que no había condones, que tenía sueño, cistitis, regla, condones, sueño, cistitis, regla, condones ….

Posteriormente follé sin ganas, pero el cuerpo no miente y la mujer si no tiene ganas, no se moja, no hay manera, así que mi pololi de ese entonces, con algo de decepción compró lubricantes y otro tipo de juguetitos para estimularme. No hubo caso, me hice la caliente como 4 veces, follamos, finjí orgasmos unas tantas veces para dejarlo tranquilo y safar de follar el resto de la semana.

Por último, mi libido volvió, pero no con mi pololo, fantaseaba con un compañero de la universidad. No me gustaba pero quería puro tirar con él. No fui infiel jamás ni llegué a una instancia de coqueteo ni nada, pero lo hacía con mi pololo imaginando que era este otro chicoco. Estaba muy acumulada, ya que llevaba como 3 meses de agarrar con mi pareja de manera intermitente y casi sin ganas y me di cuenta que era porque no me calentaba nada, quería tirar con todo el mundo menos con él, a la vez que me sentía como el pico por imaginar pateándolo sin que hubiera pasado algo puntual, como si fuera menos importante el hecho que ya no me satisfacía o como si fuera una puta por sentir lo que sentía.

Desperté abrazada de él muchas veces luego de tener sueños bisexuales o hot con otras personas, estaba mal y frustrada. Y este tipo más encima todos los días me recordaba lo mucho que me amaba. Yo lo amaba, claro, pero ya no como una pareja amorosa.

Pasaron unos pocos meses y me pateó.

-Solte, me atrae una compañera de la facultad que conocí en el carrete del jueves, debemos terminar.

-Ok, pucha, sí, está bien…

Y así sin más… terminamos…ojalá yo hubiera tenido  los cojones de él, que me pateó a menos de una semana de sentirse como yo me sentí casi 4 meses.

Aprendí que NUNCA MÁS voy a postergarme y que la primera fidelidad… es con una misma.

PS: La mayoría de mis relatos cachonderos son de la época luego de que este loco me pateó, tiré tanto que mis piernas pasaban más abiertas que puerta de supermercao’.

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