CITA CON “HIJO DE TIGRE” … (segunda parte)

El Mati sacó un condón, menos mal porque sino íbamos a tener que hacerlo por trá -no por gusto sino por necesidad- o bien la fiesta en América habría llegado sólo hasta ahí.

Yo seguía con ganas de mear pero a la vez estaba mas caliente que ventilador de computador viejo.
El caos afuera aumentaba, estaban todos los acentos latinoamericanos mezclados en una gran mocha, y así, el sueño bolivariano se desintegraba. Los inmigrantes empezaron a quebrar cosas agresivamente, con eso me acordé porqué la cocaína es algo que nunca voy a probar. Todos se puteaban con el equivalente de “feo culiao” en sus respectivos países. Un peruano se puso a romper botellas frente a una puta que le estaba cobrando la tarifa, un boliviano le dijo CARA DE PALO a un colombiano “vete a tu país” – con el Mati nos recagamos de la risa cuando escuchamos eso- apareció un chileno pidiendo copete entremedio de dos ecuatorianos que se hacían pechito y de la nada entraron a la pieza a esconderse – quizás de qué – dos prostis.
En un momento sublime para la historia de los fanpages de facebook, Hijo de Tigre estuvo oficialmente dentro mío. Mientras empujó, tuve que contraerme más para aguantarme el pichiliks y me salió un sonido extraño, al parecer Mati creyó que fue un orgasmo así que pude safar de esa incómoda situación.

Mientras observo eso, aguantándome el meado, siento que el Hijo de Tigre sale rápidamente de la sala. Yo no entendía nada, la curadera se me había pasado, y todo era un tanto surrealista.

Las dos prostitutas me cuentan que el Mati tiene que arreglar un asunto pero que está todo bien y de paso me ofrecen pega, pero me indican que tendría que agrandarme las tetas si quiero ganar mas dinero. Les doy las gracias por su propuesta, es la primera oferta de trabajo que recibo desde que actualicé mi perfil en Linkedin, pero les digo que no es lo mío y que si sé de alguien que se quiera sumar, las buscaré.
Me preocupaba el Mati, lo imaginé en un cajón sellado camino a Tacna o peor aún, reclutado por los colombianos para ser parte del cartel de telefonistas de Movistar.
Por otro lado, el metesaca que tuvimos fue tan corto que pareció mensaje subliminal y yo seguía prendida.
De repente, saltando, regresa a la habitación el Mati hueón. Que chucha, al contrario de lo que pensé, parecía no venir traumado, sino con todas las pilas de continuar, pero no follando, sino conquistando el mundo, era como si le hubieran puesto (perdonen mi francés) un cohete en el culo, me hablaba hiperventiladamente, saltaba más que Tomás González y se puso a disparar frases incoherentes tipo “¡ podríamos follar, follar, follar, hasta dejarte tartamuda como Supertaldo ! , eso Taldo, te voy a dejar Taldaaa… vamos a Fantasilandiaaaa, vamos a asaltar Kidzaniaaaaaaa, ohh hueón salgamos de acá, salgamos de acáaa, siiiiii ¡te lo voy a meter a lo Taldooo!, ohh como me comería unos panes con paltaaa, ¡Taldooo, me entiendes, Taldoooo!

Nos fuimos del lugar, ¡ Qué onda el Mati ! parece que no se daba cuenta que mientras caminábamos por la calle, él seguía hablando de Supertaldo y seguía brincando. Pensé que quizás se había ido de combos con un inmigrante-hermano- latinoamericano y por eso su adrenalina, así que le tomé la mano para apaciguarlo y le pregunté acaso qué pretendía hacer ahora.

-Mati, y ¿Qué hacemos ahora? va a amanecer- dije mientras le frotaba la palma de su mano con mi pulgar.

-¡Haría cualquier cosa! ¡Cualquier cosa! ¡Vamos a bucear, o a tirarnos en parapente!

-No me refería a eso Matías, cálmate… decía que podríamos seguir lo que empezamos en algún otro lugar, ¿Cachai? ¿Tú vives solo, cierto?

Mati no me invitó a su casa. Sospecho que su repentina paranoia era una técnica desesperada por darme el filo. Me dijo que mejor cada uno se fuera por su lado, que no tenía la billetera y miraba para todos lados, como si fuera el pendejo de sexto sentido viendo muertos. La muerta era yo. Me sentí mal, prefiero mil veces que me digan a la cara que NO a que hagan un show para “rechazarme” tratando de que no me dé cuenta.

¿Habrá sido mi ropa a lo Florcita Motuda lo que lo espantó? ¿Fui muy insistente? ¿Será que ser piscis ascendente en sagitario con casa en Mercurio tuvo algo que ver esa noche?, no lo sé, no quiero pensar que quizás se dió cuenta que mientras él estaba conversando con el colombiano tuve que mear en un cajón lleno de CD’s porque no me daba más la vejiga y creí que me iba a morir. Con lo rancio que es, si se enteró, no debería haberle dado color, es decir, el flaco Lucho le puso un condón con leche condensada en el trasero, lo mío no es nada al lado de eso.

Le pasé dinero para que se fuera en taxi y yo tomé mi colectivo.
Antes de eso, se despidió con un beso en la frente, nunca he sabido qué significa en la frente… ¿Por qué no en la mejilla… o en la boca?, si mal que mal técnicamente follamos.

Atiné a decirle “el colombiano nos debe una cachita”, para ver si me agendaba otra cita, pero no pasó nada, sólo sonrió. Me subí al colectivo y me fui.
En el camino me di cuenta que el sombrero con forma de OVNI se me quedó en ese clandestino culiao. Me sentía desconcertada, la había pasado bien, más que bien, pero no me explicaba su cambio de actitud. No importa, me fui sola como otras veces, y sobria como pocas.

El colectivo avanzaba, ya casi llegaba a casa, era de día, pero no despejaba.

¿Irá a estar soleado o nublado? ¿ Cómo hablaremos ahora? ¿Me hago la tonta como si nada hubiera pasado? … sólo tenía una certeza… yo seguía soltera… y caliente.

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La versión de toda esta cita según el propio Matías (Hijo de Tigre) está en:

http://www.hijodetigre.cl

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