El Gabriel

Crecí en La Florida en una familia clase media común y corriente. Mi colegio era uno del montón, particular-subvencionado barato, con 40 alumnos por curso. Me iba bien en los estudios y ensayos PSU y por lo mismo mi vida suponía un conducto regular muy piola: sacar alguna ingeniería, tener 2 cabroh shigos, marido y casa en la playa, hasta que dí la prueba de selección universitaria y al llenar los cupos con universidades y carreras, mi hermano me alentó a estudiar algo creativo sin que necesariamente fuera rentable. Gracias a eso finalmente me metí a la mejor universidad estatal del país estudiando una carrera “shuer loca” por lo cual en un comienzo esta apertura de mente, de entorno, de diversidad de compañeros me hacía sentir una persona más “auténtica” que el resto, mas culta que el promedio, creía que la música que escuchaba era buena y la del resto una mierda, estaba metida en “la lucha zozial” y movimientos políticos así que creía que me las sabía por libro… hasta que en un carrete universitario conocí al Gabriel.
El Gabo es un ilustrador buenísimo que entró a un carrete pagado de mi facultad y me sacó a bailar. Yo lo encontré rancio (YO po hueón que soy LO rancia) porque tenía la ropa mas cochina que la mía y sentía su olor a chela impregnada en la polera. Nos cansamos de bailar, yo había perdido a mis amigos de vista así que me senté con el Gabo a conversar y me enamoré. Pero no solo me enamoré, también me sentí tonta, sentí que todas las cosas que yo valoraba eran superficiales, me hacía sentir una persona tan poco espiritual que me daba verguenza. Probablemente sea el tipico hippie que vende la pomada pero a mi no me parecía eso, era la persona mas sabia y completa que podía existir. Me bajó los humos del ego hablandome de cosas que no cachaba nada. Probablemente esto quiere decir que lo admiré bastante.
Nos seguimos viendo y disfrutaba mucho salir con él. Nunca agarrabamos, siempre salíamos, conversábamos, veíamos películas para mi desconocidas pero la zorra, íbamos a tocatas muy raras que me encantaron (y eso que yo habia sido brit-gotica-depre-bisexual-circense-noventera-punky-hiphop en la media), no sé, volví a sentir esa vulnerabilidad y nerviosismo de cuando te encanta alguien mirándolo hacia arriba, de cuando sientes que tienes todo por aprender, pero también me pasaba que sentía que yo no tenía nada que entregar, que todo lo que yo sabía era banal y me acomplejaba, a veces mientras salíamos y caminábamos por las calles yo tartamudeaba y se me mojaban las manos del nerviosismo, ahora veo esas sensaciones como cuando te gusta un profe, o como si conocieras a un famoso y sientes que todo lo que hace/dice es la raja. Una sensación muy adolescente.
Gabo culiao, tantas tardes traté de impresionarte, tantos carretes traté que agarráramos aunque fuera de curaos, tantas veces te conversé de algo que ya te sabías al revés y al derecho, tantas veces me guiaste como un maestro mas que como un amigo… hippie culiao encantador.
Hasta que al Gabo le salió una pega para dibujar en una agencia de Barcelona, se fué y desde ahí chateamos todos los días como si fuéramos los mejores amigos.
El otro día, en una de las sesiones de Skype que hicimos recordamos cuando nos conocimos y las tallas que tenemos juntos y POR FIN DESPUÉS DE 7 AÑOS me dijo algo carnal, algo cochinon-no-místico, un indicio que la cachita tarda pero llega: CUANDO VENGAI A BARCELONA TE VOY A HACER CAGAR.
Ya me puse en plan de ahorro para viajar, llevo 4 lucas.

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