Desierto del día después

Cuando estaba en la U, como por tercer año, comencé a tirar carepalo curriculum en distintas pegas que me interesaban, como para empezar a meterme en el medio.
Justo me llamaron para la que más me tincaba, debía viajar a San Pedro de Atacama para el diseño de vestuario de un ballet que se presentaría allá. La agencia que me envió me pidió que llevara un fotógrafo para que registrara el proceso y fotografiara a las bailarinas con el vestuario que yo diseñara. Busqué y finalmente dí con el amigo de una amiga que es publicista pero que saca buenas fotos así que se lo presenté a la agencia y lo contrataron.

El viaje estaba previsto para dos semanas después de eso y en ese entremedio me topé con este cabrito en algunos carretes donde caché que me miraba y había cierto trecetreceo, o mejor dicho, tensión sexual.
Llegó el día que nos fuimos los 2 y vaya sorpresa cuando llegamos al hotel que nos pasaron. Era como una cabaña matrimonial a toda raja con una cama de 2 plazas y otra de una en la misma habitación, tina de hidromasaje y ducha porno (esas de vidrios 100% transparentes), desayuno rico, piscina… una luna de miel.
Fue un poco incómodo darnos cuenta de aquello cuando llegamos, pero no dijimos nada, luego para dividirnos las camas lo hicimos, según la tradición, con un democrático y maduro cachipún. Él se quedó con la grande, yo con la chica.
Eran 2 semanas las que estaríamos ahí “trabajando”. Teníamos tour diarios al valle de la luna, geyser, lagunas altiplánicas, etc, porque los trajes que tenía que hacer debían referenciarse en paisajes locales.

Ya, pero el problema que nos convoca queridos lectores, ocurrió desde la primera noche. Después de llegar, ordenamos, dimos una vuelta por el pueblo y volvimos al hotel a ver una peli recostados sobre la cama grande. Él empezó a tocarme las patitas con sus pies mientras yo pensaba “va a ser pésima idea comernos, sobretodo desde la primera noche”. Dos horas después estábamos terminando de follar.
Y así ocurrió TODOS los días, follábamos en la noche, en la mañana al despertar y después de almuerzo. Yo dejaba mi cama desarmada por si llegaban mis jefes o gente de la danza a buscarme a la pieza, para que pasara piola que nos revolcábamos como si se fuera a acabar el mundo. Nuestro rendimiento en la pega fué bajando un poco, porque pasabamos cagados de sueño, pero seguíamos, culiamos hasta en el valle de la luna, que era como hacerlo en Marte, también en Laguna Cejar, Tebinquinche y en cada ruca aymara. Éramos como los folladores del desierto y justamente ese era el problema… era desierto.
Llegó una noche en que volvimos a follar pero no nos cuidamos porque a él no le quedaban condones y LA farmacia que había estaba cerrada.
Al día siguiente me tocó partir temprano, tipo 7 am, a un taller a coser unas cosas y le encargué al muchacho que se consiguiera las pastillas del día después. Volví al hotel a las 2 pm, tranquilein John Wayne porque pensé que estaría la tubipastilla pero el chicoco me dijo que no pudo, que pedían receta médica y que aunque fuéramos a Calama allá sería lo mismo; por otro lado si bien en Calama habían más consultorios y hospitales, la pega no nos dejó tiempo de ir.

Googlié sobre la pastilla y aparecía que podías esperar hasta 48 horas antes de tomarla -claro que su porcentaje de efectividad disminuye- así que decidí ir al amanecer al consultorio de San Pedro.
Me levanté tempranísimo, llegué a las 6 am – en el camino encontré un par de bailarines que venían de carretear, a los cuales dije que iba al doctor porque andaba con diarrea, de esa manera no preguntarían mas detalles- y en el consultorio había una fila enorme, ENORME de mujeres indígenas esperando su turno. Mujeres con un ojo reventado, otras con tumores, otras con cabroh shigos que venían desde Bolivia a atenderse, otras que sólo hablaban en un dialecto desconocido por mi … y yo, una pendeja huevona que iba porque no me pude aguantar la calentura. Me dió cargo de conciencia quitarle el puesto a gente que sentía se lo merecía y necesitaba más que yo así que me fui y ahora estoy feliz con mi retoño de 5 añitos Emoticono heart. Nah. Volví al hotel, le conté a Andrés (nombre de fantasía del fotógrafo) la situeichon y decidimos photoshopear un parte médico sacado de internet. Lo imprimimos en el cyber mas cuma de la galaxia, tan cuma que la tinta parecía lapiz scripto, en fin, fuimos a la farmacia, nos miraron raro porque se nos fué un detalle: Andrés había ido el día anterior a preguntar por la pastilla y no había receta y al dia siguiente aparecía conmigo y un parte médico de la Clínica Alemana. Quien chucha viaja a santiago por el día y vuelve al norte. Le suplicamos que nos vendiera la pastilla, que se pusiera en nuestro lugar, que habíamos usado condon pero se había roto, etcétera y nos la vendió.

Volvimos al hotel, estaba a punto de tomarme la pastilla y Andrés me dice “oye pero, si te la vas a tomar de todas maneras…¡ igual puedo aprovechar de irme adentro sin protección entonces!”, así que como tenía razón, nos pegamos el último revolcón y pastillas shiuuum pa’ entro.

PS: LIBEREN las pildoras! ¿¡qué es eso de pedir receta!? ¿qué es eso de que el farmacéuticoo te haga sentir avergonzada por tener que tomartelas?, tengo una amiga que en la Cruz Verde le gritaron para que todos escucharan, que la pildora del dia después es abortiva, no lo es, pero si lo fuera, seguro en farmacéutico va a cuidar al bebé no deseado.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s