Anfibio

Esto fué hace un par de años atrás.
Estaba enamorada de mi mejor amigo. Él no lo sabía. Habíamos agarrado un par de veces en “volá de carrete” cuando recién nos conocimos y luego todo se convirtió en amistad de la buena – osea para él, yo me lo imaginaba piluchito siempre – la cosa es que nos contábamos todo y una vez me dijo : me calentaría caleta que una mina en falda me dijera “no tengo nada puesto abajo”. Yo tomé apunte mental como los garzones y unos meses mas adelante cuando decidí jugármela e ir con tuti a su casa a comérmelo decidí ir vestida así. JIJIJI.
Lo malo es que el socio vivía en Santiago Centro y yo en La Flower y no tengo auto así que me fuí de día tipo 4 pm, como 40 minutos en metro a raja suelta.
Salí al metro Santa Lucía y sin darme cuenta pasé por afuera de la feria artesanal para gringos que hay, la cual tiene en el suelo una reja gigante de ventilación del metro y se me subió la falda cual Marilyn Monroe versión alacalufística y mostré todo el anfibio por la pucha madre. Al lado mio, sentado a lo indio en el suelo había un tipo que vendía esas poleras artesas como desteñidas con clorinda y la cabeza le quedó adentro de la falta, como cuando a la gente se le cierra el paragua y queda con la cabeza adentro.

Llegué donde mi amigo y no le dije nada sobre mi sorpresa sapística.
Días mas tarde me puse a pololear con el artesa que me vió la vayaina. No mentira.
Debí haber ido con una falda tubo, no con esas mierdas que parecen como pa bailar can-can.

Feliz día lluvioso.

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